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 Cómo puedo tenerte?  Tu boca, una línea delgada y confusa, son los labios que me gustan, los colores en tu cara tienen toda la gama que me encanta. Tu barba, cuando te beso y poso mi mano en tus ojos, toco tu barba y tú lengua tiene acertijos que puedo resolver con facilidad. Tú eres tan conocido para mí que no puedo separarme de las ganas de verte. Besarte en el estacionamiento fue tan íntimo aunque publico, gemí levemente, me agité de lo precipitado que era. Siempre te quiero… por que me prometes tanto? En qué momento te das cuenta que llevas 6 años buscándome y que cuando me encuentras lo que parece enorme de mí te hace huir, pero en realidad todo eso es una fantasía que tú mismo creas porque te atrae.  Tus besos, uno de tus besos, los que sean, en cuanto te vi quise besarte y luego mi mano recorrió tu cara, eres tú. Esta vez no se, ya no tengo resistencia a tratar de huir; finalmente para que si siempre me encuentras 

siete colores

 No me dejaste decirte cuando te quise, pero fue desde la primera vez que te vi, tus ojos estaban alumbrados por ese último rayo del sol que deja el atardecer y resplandecías con un naranjo acaramelado que me amarró por completo. Desde entonces, todos los días, al menos una vez he pensado en ti y me he retorcido bajo diferentes ideas, todas tan especiales que no sé cuál elegir para relatar ahora. Tienes mis mejores orgasmos en tus manos, con quien pude por primera vez sentirme deseada y cuando sobre tu cama fluí como un río después de tus embestidas, todo fue contigo. Me ponía nerviosa al escribirte y deseaba profundamente verte, había algo de compasión  en mí que me enternecía, podía hablarte en un idioma que no entendías sobre mis asuntos y la forma en que quedabas al margen me daba una dulzura que pocas veces siento. Alguna vez fuimos a ver aves y me dijiste que allí habían 7 colores, no aparecieron, pero me quedé soñando con volver a estar contigo en otros lugares. Como la...

Eres el primero al que le dije bb

  Como puedes lamer mi ano como si fuese un saludo? Podría ser hasta cojoso, pero me pusiste en una posición exacta para que pudiera mirarte a los ojos mientras extendías toda tu lengua por mi vulva y mi ano. Tus ojos son tan oscuros, no sé si detrás de ellos hay alma, la hay? Cuando los miré era como mirar el mar desde la iglesia de piedra donde no hay fondo ni salida. En cada lamida yo me retorcía y sabías cómo hacerlo porque mirándote ya me iba, pero me devolvías y comenzabas otra vez. Como sabes traerme de vuelta? Que señal te da mi cuerpo? Quisiera saber, en qué punto sabes que hay retorno y en cuál no?   De todas formas yo ansiaba tu pene, quería sentir como era la manera contundente de llenarme y cuando abriste mis piernas aún más y sabía que venía, tantas fantasías se desplegaron dentro de mí que no sabía distinguir si ya me habías penetrado antes o no, era nuevo? Te conocía?  La primera estocada fue deliciosa, gemi tan fuerte que creo que te asustaste… esto querí...
 Quisiste hacer el mismo repertorio de siempre, yo recordaba como sonaban tus orgasmos, de hecho, la primera vez que escuché como acababas pensé en qué estaba pasando, era extraño, los hombres no suelen gemir y se también en la posición en que eliges acabar. Contigo todo es fácil, podría danzar la misma danza y sentir el toque de tu barba en mi cara y adivinar que es exactamente lo que viene, sin embargo, traté de traer al presente a la mujer que alguna vez te quiso y no la encontré.  Tú estás torcido y me quieres torcer contigo, pero no sé si soy tan fácil de doblegar, parece que no, no sé bien cómo adivinarlo 

Fran

  Una vez con Francisco caminamos dentro de una farmacia de Buenos Aires. Yo buscaba cosas femeninas y él buscaba nada mirando en las góndolas. De pronto, me entró una felicidad tan profunda porque sabía que al final del pasillo, al doblar estaría él. Francisco era todo lo que yo podía amar y tan solo con verlo doblando el pasillo yo era profundamente feliz. Él representaba esa cuota de inteligencia absurda porque no era más inteligente que yo, pero lo dejaba aparentarlo. Escribía mejor que él porque le escribía a él. El no me quería tanto, lo sabía , era yo un desdibujo cómico de una mujer de 20 años, era solo la silueta de la mujer que sería, no pensó que en algún momento sería bonita.   Me acuerdo de todas las veces que caminamos hasta cansarnos y en la ilusión estúpida que tenía de que me amara como yo lo amaba. Me gustaría volver a alguna escena de nosotros y darle un beso de gato, tener mis parámetros tan en cero que todo me pareciera fantástico y gracioso. Dónde está Fr...
No sé cómo te saque de mi cabeza, debió ser un ejercicio muy complejo, una ecuación demasiado elevada porque en todo lo que me daba placer estabas tú. No podía acceder a mi propio cuerpo y si lo hacía lloraba en el proceso porque cualquier toque me recordaba a ti. Como me gustaste tanto, no me lo explico muy bien aún 
  Bañé tu pene de sangre y me dijiste que no te importaba. Me penetraste tan profundamente que me hiciste sufrir, yo me quejaba por tus embestidas mientras venía con los ojos entrecerrados tu figura. Puedo recordarla y sentir como mi sangre tibia te chorreaba el cuerpo. Era sangre, amor, placer, mi luna cayendo por la mitad de tu noche, ese revoltijo de escenas me hacía dudar de quien eras, eras alguien a quien podía querer? Era eso algo parecido al amor ? Porque yo estaba tan tibia y tú me penetrabas así, sin ninguna barrera mientras me deshacía sobre ti. Tienes mi sangre marcada en los ojos, puedo mirar a través de ellos y ahí estoy. Quien te puede quitar todo el rojo que te vertí? Ni con el agua del mar, ni con la nieve de las montañas.  Bañé tu pene con mi sangre tantas noches