siete colores
No me dejaste decirte cuando te quise, pero fue desde la primera vez que te vi, tus ojos estaban alumbrados por ese último rayo del sol que deja el atardecer y resplandecías con un naranjo acaramelado que me amarró por completo. Desde entonces, todos los días, al menos una vez he pensado en ti y me he retorcido bajo diferentes ideas, todas tan especiales que no sé cuál elegir para relatar ahora. Tienes mis mejores orgasmos en tus manos, con quien pude por primera vez sentirme deseada y cuando sobre tu cama fluí como un río después de tus embestidas, todo fue contigo. Me ponía nerviosa al escribirte y deseaba profundamente verte, había algo de compasión en mí que me enternecía, podía hablarte en un idioma que no entendías sobre mis asuntos y la forma en que quedabas al margen me daba una dulzura que pocas veces siento. Alguna vez fuimos a ver aves y me dijiste que allí habían 7 colores, no aparecieron, pero me quedé soñando con volver a estar contigo en otros lugares. Como la...