siete colores
No me dejaste decirte cuando te quise, pero fue desde la primera vez que te vi, tus ojos estaban alumbrados por ese último rayo del sol que deja el atardecer y resplandecías con un naranjo acaramelado que me amarró por completo. Desde entonces, todos los días, al menos una vez he pensado en ti y me he retorcido bajo diferentes ideas, todas tan especiales que no sé cuál elegir para relatar ahora. Tienes mis mejores orgasmos en tus manos, con quien pude por primera vez sentirme deseada y cuando sobre tu cama fluí como un río después de tus embestidas, todo fue contigo. Me ponía nerviosa al escribirte y deseaba profundamente verte, había algo de compasión en mí que me enternecía, podía hablarte en un idioma que no entendías sobre mis asuntos y la forma en que quedabas al margen me daba una dulzura que pocas veces siento. Alguna vez fuimos a ver aves y me dijiste que allí habían 7 colores, no aparecieron, pero me quedé soñando con volver a estar contigo en otros lugares. Como las aves, nunca he logrado atraparte, es un acertijo doloroso que no logro descifrar, la sincronia perfecta, como dos partes de un jarrón que se trizó y se vuelve a unir, pero que no se adhiere del todo porque hay una cicatriz en medio que no sé qué la provocó. Podría esperar el café en la cama y saber que me lo traes y ser feliz con eso o despertar y extender mi mano para tocarte, tu color y tu calor me parecen tan increíbles, ojalá pudiera mostrarte como desde el primer día que te vi te quise, hay tanto artificio sobre mí que no ves el fondo, a la palidez de mi que te abraza, a mi pelo negro cayendo en tu pecho y a mis manos pequeñas apuradas en tus caderas buscando tu vaivén. Te has imaginado los detalles más escabrosos sobre mí, pero en el fondo solo soy una mujer que te quiso desde hace mucho y que lamenta nunca habértelo podido decir
Muchas veces creemos que vivimos en una fantasía ideal, pero muchas veces la razón nos golpea en la cara unas veces con sutileza, otras con fuerza. Magnífico y maravilloso relato. Nos lleva a querer conocer a la persona tras las les s, y adentrarnos en su mente y corazón para descubrir lo maravilloso de su ser.
ResponderBorrar